Mostrando entradas con la etiqueta Guatemala. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guatemala. Mostrar todas las entradas

Tectitecos


La historia prehispánica de los tectitecos prácticamente se limita a su procedencia de origen, la que se cree que procede de los mames, del imperio Man Zaculeu, que siguieron la ruta de San Idelfonso Ixtahuacán, Cuilco y Canibal, para asentarse en el municipio que hoy se conoce por Tectitán. En el periodo Hispánico era conocida como Santa María Magdalena Tectitlán y, como expongo anteriormente, la mayoría eran descendientes indígenas de la cultura man.

Según la historia que se recoge en la web oficial el municipio de Tectián: "La mayoría de investigadores coinciden en que Tectitlán es un vocablo de origen náhuatl, que significa "Lugar de Pedernales"; el historiador Francisco Fuentes y Guzmán se refiere a la etimología de Tektitán como: Tet que significa "piedra" y "Titlán igual a "mensajero". Cortéz y Larraz en su visita a Cuilco, describen que Tectitán estaba formado por 105 familias, con una población de 338 personas, que tenían como actividad principal el cultivo de maíz, frijol, caña de azúcar, banano y habas. La actividad artesanal consistía en la alfarería".

Sin embargo, no es hasta el 29 de marzo de 1.879 cuando se fundó como municipio, por el gobierno liberal de Justo Rufino Barrios. Fue a partir de esta fecha cuando comienza a ejercer la autoridad de la administración presidida por un intendente.

Pero los tectitecos no sólo se localizan en los términos municipales guatemaltecos de Tectitán y Cuilco, en el departamento de Huehuetenango, también en las localidades mexicanas de Amatenengo de la Frontera y Mazapa de Madero, en Chiapas. En estos dos municipios mexicanos se calculan más de 1.000 los hablantes del idioma tectiteco, por el contrario, en tierras de Guatemala casi se duplican los nativos que lo hablan.

El idioma tectiteco también se conoce como tektiteko, teco o B'a'aj. Es una lengua mayense del tronco quicheano-mameano, del grupo mameano mayor, de la rama mameano. El tektiteko se habla principalmente en las comunidades de Timuluj, Tichumel, Checaú, Toajlaj, Tiux, Llano Grande, Ixmujil, El Progreso, Ixconolí y Tuitzijom, y en menor número en Agua Caliente y Totanám. En las comunidades de los Madroñales, Sacchumbá y Toninquím se habla mam, que junto al castellano son los tres idiomas que se hablan en la zona, aunque este último es el que predomina.

La agricultura, junto a la albañilería, apicultura y el comercio son generalmente las ocupaciones de los hombres tectitecos, muchos de Guatemala ejercen de jornaleros en México. Por el contrario, la mujer se dedica a sus labores domesticas y al cuidado de los animales de patio, también las hay que le dedican su tiempo al comercio y la alfarería, la artesanía que predomina en la comunidad, la elaboración de comales, tinajas, jarrones, pichachas y ollas.

Las viviendas tradicionales de los tectitecos se construían con paredes de adobe y techos de paja, pero a partir de la década de los años 40 los nuevos materiales se fueron introduciendo y la paja fue sustituida por las láminas metálicas.

Las creencias religiosas ancestrales de este grupo humano se basaban en la concepción de sus padres la Tierra y el Cielo, y su interacción directa con el hombre y la naturaleza. Dentro de la comunidad indígena existen guías espirituales que son el enlace con Ahau (Dios). Sin embargo, la irrupción de religiones foráneas como la católica, por parte de los españoles, y por otro lado, la llegada de misioneros evangélicos estadounidenses en la década de los años 50, añadió más desconcierto en cuanto a la religiosidad, lo que, como casi siempre, acabó por sincretizarse. La mayoría, se confiesan católicos, una tercera parte evangélicos y una décima parte no manifiestan preferencias algunas.


Mopanes


El pueblo Mopán se cree que son un grupo de origen maya que se separó de los yucatecos siglos atrás. Su idioma, llamado también mopán, y algunos rasgos culturales compartidos lo atestiguan, como es el bordado de punto de cruz que tiene el mismo nombre: Xocbil Chury. El mopán es un idioma mayense que forma parte de la rama yucateca, junto con el maya yucateco, lacandón e itzá. Es la lengua nativa de este pueblo que se reparte entre dos países, Belice y Guatemala. En el primero habitan en los distritos de Toledo, Stann Creek y Cayo, y son algo más de 6.000 personas las que lo hablan; en el segundo rondan los 3.000, los hablantes mopán que se localizan en el departamento de Petén, en los municipios de San Luis, Melchor de Mencos y Dolores.

Aunque los rasgos culturales nos dejan intuir que tiempo atrás fueron yucatecos, lo cierto es que su origen no está del todo claro. Mo y pan son patronímicos mayas, y a la vez, pan significa estandarte o bandera, según el diccionario Cordemex. Por estas notas llegamos a la conclusión de que Mopán es uno de los linajes o familias que se separaron del pueblo Itzá hace 1.000 años aproximadamente, cuando la guerra civil que llevaron a cabo los cocomes y los tutul xiúes, pertenecientes a la Liga Mayapán, forzaron al tercer aliado, los itzáes, a abandonar su capital Chichén Itzá. De esa emigración al Petén guatemalteco surgió Tayasal, en las cercanías del lago Petén, capital que fundaran los itzáes y capital histórica de los mopanes de Guatemala.

La historia más cercana, o al menos la que quedó recogida en los códices y los manuscritos de los cronistas españoles de la conquista, nos dice que no les fue empresa fácil a los conquistadores la de someter a los mopanes que, junto a los itzáes, tenían fama de ser de los grupos más aguerridos de cuantos mayas se enfrentaron a la conquista. Tuvieron que pasar más de 150 años hasta que los españoles pudieron controlar esa zona. A estos feroces guerreros se les conocía como los Manche Chol, y quedan recogidas historias de la crueldad de aquellos enfrentamientos, entre ellas el episodio en el que dieron muerte al fraile dominico padre Vico, que participó en la evangelización de la zona.

A partir de 1.695 comenzó a controlarse las poblaciones indígenas de la región por parte de los gobiernos coloniales de Yucatán y Guatemala. La conquista y reducción de las poblaciones fue el logro al empeño que prestaron, con el coronel Martín de Urzuay y Arismendi al mando, por la necesidad de establecer un camino que uniera a las dos provincias. Un año más tarde, en 1.696, los mopanes fueron vencidos y reducidos por la tropa que entró por el sur, desde las Verapaces, dirigidos por el coronel Melchor de Mencos.

Después de haber sido esclavizados, en 1.829, los mopanes de San Luis, Guatemala, regresaron a Belice, desde donde habían sido expulsados por los británicos en el siglo XVI, cuando Belice se llamaba British Honduras.

Zutujiles


Los zutujiles, tzutujiles, zutuhiles o zotoniles, son un pueblo indígena de tradición maya que habita en Guatemala, en los departamentos de Sololá y Suchitepéquez. En Sololá se localizan en Santa María Visitación, San Pablo La Laguna, San Juan La Laguna, San Pedro La Laguna, Santiago Atitlán y Paraje Pa Ko'k San Lucas Tolimán. En Suchitepéquez habitan los municipios de Chicacao y San Miguel Panán.

La historia precolombina de este grupo étnico la podemos encontrar en el Popol Vuh, libro sagrado de los quichés de Chichicastenango. En él nos dice que los zutujiles llegaron al lago Atitlán en los inicios del siglo XIII, procedentes de la ciudad de Tulán, lugar de donde salieron junto a sus hermanos los quiechés y los kakchiqueles. En el Popol Vuh aparecen nombrados como ajtziquinahay, "los de la caza del pájaro". Este término les viene en referencia a su gobernante principal, quien era el que realmente ostentaba el título de ajtziquinahay, atribuido a su linaje relacionado con un ave mitológica, cuyo nido, su templo, se situaba en la cima del cerro de Chutnamit, a los pies del volcán de San Pedro a la orilla del lago Atitlán. La ciudad establecida en el cerro Chutnamit es nombrada en el Popol Vuh como Ajtziquinahay, es por esta razón por lo que se le nombra de esta manera en el libro sagrado.

Cuenta la tradición de los zutujiles que a la llegada de Pedro de Alvarado, en 1524, y ante la inminente conquista, el ajtziquinahay huyó junto con la mayoría de los habitantes de la ciudad hacia las montañas cercanas. Allí se reunió con los jefes de los linajes de su pueblo y consultó en asamblea sobre las noticias que le llegaban, referentes a la crueldad con la que habían sido conquistados sus hermanos los quichés. Los zutujiles les habían ayudado enviándoles al guerrero zutujil Tepepul y sus hombres para luchar contra los españoles en la defensa de El Quiché, junto al capitán Tecún Umán, pero cayeron derrotados ante las tropas españolas.

El resultado de aquella reunión, tras realizar los rituales de invocación a sus oráculos, fue la de aceptar la soberanía del emperador Carlos V y al cristianismo como su nueva religión. Esto dio origen a la fundación del pueblo de Santiago Atitlán, advocando al santo guerrero que las tropas españolas llevaban como patrón, Santiago Matamoros, y el ajtziquinahay fue bautizado al cristianismo con el nombre de Pedro Ajtziquinahay. Desde entonces el grupo étnico es conocido con el nombre de su lengua, zutujil, y rinden culto al guerrero Santiago como nuevo nahual, espíritu protector, de Pedro Ajtziquinahay, señor de los zutujiles.

La palabra Tz'utujil proviene de Tz'utuj, que significa "flor de milpa", il es sufijo que indica abstracción. Otras versiones sitúan su procedencia en la palabra rutz'utujiil, que quiere decir "floreada de milpa", Aj Tz'utujil: "gente que proviene de la flor de maíz". El zutujil es un idioma perteneciente a la familia maya, se dividió del quiché en la rama oriental hace unos diez siglos, aproximadamente. Lo hablan en número cercano a las 100.000 personas.

Entre la producción económica de los zutujiles predomina la actividad agrícola y sus cultivos son especialmente de maíz y café en grandes extensiones, frijol, cebolla, maní y hortalizas en menor escala. En la parte sur tienen mayor importancia los cultivos de frutas y floristería, y en San Pablo La Laguna es el maguey, para la fabricación de lazos, morrales, redes, hamacas y otros productos. Sus artesanías son muy conocidas y apreciadas, manualidades de mostacilla, bordados a mano, telas típicas de diferentes colores y diseños milenarios, chumpas, pantalones típicos y otros. De igual manera son reconocidas sus pinturas artísticas, esculturas.

Sus creencias religiosas se basan en la fe católica y evangelista, sincretizadas con la religión maya. Entre sus ritos ancestrales tiene particular importancia el culto que realizan a la figura Rilaj Maam, "abuelo o abuela", conocido también como Maximón, una deidad de origen maya que se refiere al milenario culto a los nahuales en la mitología mesoamericana, un animal que se considera espíritu protector de cada persona.

Xincas


El Xinca es un pueblo indígena de Guatemala, que vive disperso entre los departamentos de Santa Rosa, en el sur, y Jalapa y Jutiapa en el oriente. Se podría decir de esta etnia que está en fase de extinción. No se calcula con exactitud el número de ellos, se estima que son alrededor de doscientas personas las que componen el grupo indígena, la mayoría ancianos, aunque también se especula con que pueden ser algunos miles los descendientes directos. Es el único grupo étnico de la región que no desciende de los mayas.

Respecto a su origen se cree que proceden de Sudamérica, de las culturas andinas, con las que en la época prehispánica tenían mucha actividad comercial los mayas y los aztecas. Esta teoría sitúa su emigración por la costa del Pacífico, de esta posibilidad existen algunas evidencias históricas, como el descubrimiento en Guatemala de los restos de lo que fueron embarcaciones hechas con juncos, propias del lago Titicaca, o de la existencia de vocablos quechuas en la lengua xinca.

Los primeros datos históricos que recogen la existencia del pueblo xinca se encuentran en la Carta de Relación que Pedro de Alvarado escribió a Hernán Cortés en julio de 1524. Según las investigadoras Mayra Barrios y Dalila Gaitán, en esa carta, "el jefe de la expedición conquistadora mencionó que, después de haber vencido a los pipiles en el reino de Escuintepec, actual Escuintla, siguio su camino a Cuzcutlan por el suroeste y se encontró con Atiepac (pueblo después conocido como Atiquipaque) con un idioma y gente diferente a los pipiles.

Cuando los castellanos entraron en contacto con los nativos, fueron recibidos en paz, pero al terminar la jornada el pueblo quedó abandonado; los pobladores de Tacuilula y Taxisco imitaron a sus vecinos. En Nancendelan (llamada después Nancintla) se produjo una escaramuza seria".

El señorío xinca se extendía desde el Pacífico hasta las montañas de Jalapa. Respecto a esta etnia, el cronista Bernal Días del Castillo dice que: "fue uno de los pueblos que ofreció mayor resistencia en la conquista. Los xincas fueron finalmente derrotados por los españoles y fueron confinados a ser esclavos. Fueron obligados a acompañar a Pedro de Alvarado en su conquista en lo que hoy en día se conoce como El Salvador". De este hecho histórico deriva el nombre del pueblo, el río y el puente "Los Esclavos", en el municipio de Cuilapa, Santa Rosa.

A partir de esa fecha, 1575, se fue acelerando el proceso de extinción de la población xinca, principalmente por el traslado de sus componentes a otros lugares y la hispanización gradual que sufrieron.

El xinca es el único idioma de la región cuyo origen no se remonta a los antiguos mayas, está gravemente amenazado de desaparición, pues las personas que lo hablan están entre los 100 y los 250. Los estudios recientes llevados acabo al respecto ponen de relieve que la lengua xinca es hablada en siete municipios y una aldea de Santa Rosa y Juitapa.

Las llamadas lenguas xincas es un grupo de cuatro lenguas habladas por este pueblo. Las cuatro están tan estrechamente emparentadas que en ocasiones se las considera una sola lengua. Todas las variedades de este idioma se hablan en Guatemala, antiguamente se hablaban en un área mucho más amplia, llegando incluso hasta Honduras y El Salvador.

Los xincas poseen un calendario sagrado de 20 días, llamado Cholq'ij (Tzolkin en maya yucateco), que simboliza los diez dedos de las manos y los diez dedos de los pies. Estos 20 días forman una ley que controla la vida del ser humano, desde su concepción hasta su muerte.

Uspantekos


El pueblo indígena Uspanteko tiene su localización geográfica en el municipio de San Miguel Uspantán, perteneciente al departamento de El Quiché, Guatemala. Existen varias teorías referentes al origen del nombre Uspantán, que identifica no solo al sitio donde habitan sino también a los componentes de esta etnia maya y a su idioma.

Dos de esas versiones, las más conocidas, tienen relación con el náhuatl. Una de ellas cuenta que el nombre viene del vocablo "Uz-pant-tlán". "Uz" es un pájaro parecido al gorrión; "pant" significa muralla y "tlán" "lugar de". La otra teoría asegura que fueron los indios mexicanos los que designaron a esta región con dicho nombre, en el tiempo de la conquista, cuando acompañaban a los españoles como guías o tropas auxiliares. Tanto una teoría como la otra bien pudieran formar parte de la misma, si tenemos en cuenta los datos que se enviaron a España para verificar la conquista de Uspantán, en 1693, confirmando Fray Amaro Fernández la existencia de las ruinas de un pueblo ya abandonado pero rodeado de una gran muralla.

La raíz de esta teoría también podemos encontrarla en el nombre utilizado anterior a la llegada de los españoles, "Tz'unun kaab", "tz'unun" es una especie de gorrión y "kaab" significa "dulce". Entre los dos nombres podemos encontrar la coincidencia de gorrión y muralla. Buscando otras posibilidades añadidas, algunos historiadores sugieren que pudiera ser que la muralla estuviera decorada con figuras de gorriones o la posibilidad de que se le adjudicara gorrión a las murallas.

No obstante, bien pudiera tener su origen alejado del náhuatl, si nos apoyamos en una versión popular que no tiene base literaria. Es la que se sostiene en los nativos más ancianos, que continúan llamando a Uspantán "Tz'unun kaab". En este caso su base estaría en el vocablo K'iché "Utz-patán", "Utz" que significa "buen o bueno" y "Patán", "cargo u oficio". El resultado sería "Buen oficio" y podría referirse a "gente trabajadora".

La cultura de los uspantekos tiene su origen en el preclásico, entre los años 500 y 600 a.C. y se conoce la localización del primer asentamiento que fundaron, en "Li Tz'aaq", San Siguán, lo que hoy es el cementerio que corresponde a las aldeas de Chijan, Pericón y Las Doncellas. Más tarde se asentaron en Cunén, Xek'ixtun", y posteriormente en el cerro de "Kaquljaw", de donde se trasladaron a la ciudad de "Chi Ama'g", "Orilla del Pueblo".

Pronto se fueron expandiendo y asentándose en lo que hoy son las aldeas de Calanté, Chiyutales y El Caracolito. Por último se ubicaron en la actual Uspantán, no sin antes haber dejado vestigios de su pasado a su paso por lugares como El Pinal, Chipaj, Cholá, Quizachal y Tierra Blanca, donde existía el templo Najtijaa .

En el año 1529 se llevó a cabo la primera expedición para conquistar a los uspantekos, últimos pueblos indígenas que quedaban por conquistar, junto a los ixiles, después de la derrota del Reino de Guamarkaaj. Al mando de esta expedición de "60 infantes y 300 indios amigos" se encontraba Gaspar Arias Dávila, según describieron Francisco de Fuentes y Guzmán y Domingo Juarros. El capitán español salió herido de la contienda al igual que varios de sus infantes, mientras que muchos de los indios aliados huyeron despavoridos ante la bravura de los uspantekos. A este primer fracaso le siguió una segunda derrota, la que poco tiempo después sufrió la segunda expedición al mando de Pedro Olmos. Fue en la tercera, un año más tarde, en diciembre de 1530, cuando cayeron derrotados los uspantekos ante las tropas dirigidas por Francisco Castellanos.

Conquistados los uspantekos se otorgó la primera encomienda, al español Diego de Rojas, y en 1549 el beneficiado con la encomienda fue Santos de Figueroa, que recibió mantas, chile, maíz, cera y trabajo personal en concepto de tributo. A estos beneficiados le siguió María Rodríguez Chinchilla, a quien le fue dado en encomienda el pueblo de Uspantán entre otros, entre finales del siglo XVI y principios de XVII. En 1560 se construyó la primera iglesia católica, por esa época Uspantán contaba con un número aproximado de 700 habitantes, sin embargo, un siglo después la cifra había bajado hasta los 298, resultado de la aplicación del corregimiento, que dio lugar a que muchos pobladores se alejaran a las tierras nororientales del municipio.

El 11 de octubre de 1825 la primera Asamblea Nacional Constituyente reconoció a Uspantán como municipio y el 12 de agosto de 1872 se creó el departamento de Quiché, en el que se incluyó a Uspantán. La historia contemporánea del municipio y de sus pobladores está marcada por dolorosos acontecimientos causantes de muerte y destrucción, como los terremotos que sacudieron la región en 1976 y 1985, en este último el seísmo destruyó casi el 90% de las viviendas de la cabecera municipal. En los últimos años los uspantekos han dejado de ser la etnia principal de la población, desplazados por los k'iche's y los ladinos.

El idioma uspanteko pertenece a la familia mayense y forma parte de la rama de lenguas quicheanas. Se habla en las poblaciones de Uspantán, Playa Grande Ixcán y Chicamán, en el departamento de El Quiché, en número aproximado a los 3000 hablantes.

La mayoría de los uspantekos viven en la pobreza, se dedican a labrar la tierra y a la artesanía en barro y madera. Son famosos por su belleza los tejidos de algodón que elaboran las mujeres uspantekas. También son reconocidos por su dedicación a la producción de cohetes y bombas voladoras.

Las creencias religiosas de los uspantekos son similares a los de la gran mayoría de pueblos indígenas guatemaltecos, sincretizadas entre el catolicismo y las prácticas de origen maya.

Sipakapenses


El grupo étnico sipakapense se localiza en tierras de Guatemala, en las cercanías de la localidad de Sicapa, en el departamento de San Marcos. El municipio donde se asientan tiene una extensión de 152 kilómetros cuadrados y antaño, en el periodo colonial, se le conocía por el nombre de San Bartolomé Sipacapa. Las crónicas que del siglo XVII llegan hasta nuestros días, de puño y letra de Francisco de Fuentes y Guzmán, cuentan que lo que más le sorprendió de sus habitantes, además de la limitación de su estirpe, fue el abatimiento, la pobreza y la desnudez en la que vivían.

En el libro "América Latina: Riqueza Privada, pobreza pública", editado por ALAI y producido por CIDSE, encuentro las referencias históricas que recojo sobre el pueblo sipakapense. Dice que forma parte de los pueblos mesoamericanos de ascendencia maya, que tienen sus propias características sociales, políticas y religiosas, y que los pobladores de las tierras de Sipacapa se remontan a la época prehispánica. El pueblo de los sipakapenses es el que dio origen a la leyenda de los hombres llamados Nawalones, que tenían poderes sobrenaturales y se les permitía comunicarse con los elementos de la naturaleza. La leyenda cuenta que fueron creados en el K'iché por Tz'qol y B'itol, los creadores del cielo y de la tierra, y que después emprendieron el viaje poniendo rumbo al sol, hasta llegar a la tierra de Sipaktli. Según los hablantes maya, el origen de Sipacapa y los Nawalones surgió paralelamente.

Se sabe que los sipakapenses se separaron del Reino K'iché, no así las razones que lo motivaron. Una de las hipótesis al respecto estima que esta separación fue el resultado de las disputas por tierras entre pueblos vecinos; en cambio otra apunta que se trataba de un estrategia militar de avanzada por parte del Reino K'iché. No obstante, independientemente de la teoría acertada, lo cierto es que los sipakapenses desarrollaron características muy diferentes a otros pueblos cercanos, su propia lengua, costumbres y formas de entender y expresar la espiritualidad.

A poca distancia de Sipacapa, cerca a la línea que separa del municipio de Malacatoncito, en el departamento de Huehuetenango, existe una piedra que se asemeja a la cabeza de un lagarto. A ella se le atribuye la razón por la que el lugar se denominó Sipaktlipan, que en lengua maya quiere decir "tierra de lagarto". Fue ahí, en ese justo lugar, donde se asentaron los primeros pobladores que abandonaron el Reino K'iché, los que más tarde consagraron el monte Samakoon como el lugar sagrado para los hombres que poblaron ese lado del Río Cuilco.

El Ojor Na'tb'al, la memoria oral del pueblo sipakapense, cuenta que no querían contactos con los ladinos, y que en la época de la conquista, cuando tuvieron conocimiento de la llegada de los españoles, decidieron amurallar su territorio con la intención de defender sus tierras. Aún hoy se pueden comprobar restos de esas murallas, y se cuenta que lograron repeler a los españoles, que sólo pudieron llegar hasta los Canoj y Quequesiguan, poblaciones que se ubican al otro lado del río.

En tiempos del general Jorge Ubico, los territorios se anexaron por la fuerza al municipio de Tejutla. Pero la resistencia a esta decisión fue tan fuerte que obligaron al propio general a dividir el municipio en tres: San Miguel Ixtahuacán, Comitancillo y Tejutla. Los sipakapenses consiguieron el reconocimiento de Sipacapa como municipio independiente el 11 de octubre de 1825, a raíz de la nueva constitución política del Estado.

El 88% de la población sipakapense es indígena, frente al 12% de origen ladino. Se hablan dos idiomas, el sipakapense, uno de los 21 idiomas de origen maya que se hablan en el país, y el español. Aunque predomina el primero, con un número aproximado a los 5.000 hablantes. Sipakapa, aparte de ser municipio, es una comunidad lingüística y cultural maya de Guatemala.

La productividad económica de este grupo étnico se basa en la agricultura, principalmente, y entre sus cultivos están el maíz, el frijol y el aguacate; también se dan cítricos, que destinan para la venta. De igual manera es importante la producción en cerería, elaboran velas, palmatorias y cirios. El principal problema para que los sipakapenses vendan sus productos radica en las dificultades para llevarlos a los mercados, por lo aislada que se encuentra la región en la que viven.

La tradición oral de este grupo humano es rica, y uno de sus relatos más conocidos cuenta la historia de un hombre misterioso que bajaba siempre del cerro Tuixux. Juan Noj, como se llamaba este hombre, se enamoró de una muchacha del lugar y los vecinos pusieron vigilancia en la casa de la joven para que el hombre no entrara. Pero al día siguiente, cuenta la tradición que, "la mujer encontró unos guineos muy chulos y frescos y se asustó". Los ancianos cuentan que Juan Noj era un ladino muy grande y con cuernos, que era el dueño de Tiuxux y que cuando terminó su trabajo en el cerro "se fue a la casa del Dios Mundo".
Los sipakapenses practican la fe católica, la evangelista y la religión maya.

Sakapultecos


El grupo étnico sakapulteco se localiza en la ciudad de Sacapulas, en el departamento de El Quiché, Guatemala. La palabra Sacapulas proviene de la lengua náhuatl: Zaca (forma reducida o abreviada de zacatl) y pulo (paja), que viene a significar "zacate desmenuzado". En el Popol Vuh también podemos encontrar otra manera de mencionarlo, lo hace como: Tuhulhá, Tuhal o Tuj, que quiere decir "baños de vapor" o "temascal". Y por si no nos quedamos satisfechos pensando que igual estas maneras de interpretar Sacapulas no son las correctas, existe una tercera versión por parte de los vecinos del municipio. La que dice que, en sakapulteco, significa sac: blanco, pulhá: semilla de maíz, que traducido quiere decir "la tierra del maíz blanco".

En la época prehispánica, Sacapulas fue la capital de un poderoso señorío, un centro estratégico importantísimo en el comercio, especialmente por sus yacimientos de sal. Los únicos existentes prácticamente en todo el territorio de influencia Kiche'. Entre los años 700 y 900 de nuestra era algunos territorios del señorío cayeron en poder de los toltecas, lo que produjo una fuerte influencia de esta cultura y a la vez una buena relación de paz y convivencia, al igual que con otros grupos étnicos de la región, kakchikeles, rabinales y tzutuhiles, que aunque frágil, poco a poco las alianzas se fueron fortaleciendo por los casamientos entre los diferentes linajes.

A la llegada de los españoles, y tras derrotar Francisco de Castellanos a Uspantán, el territorio fue conquistado en 1530. Algunos años más tarde, en 1549, eran los españoles Antón de Morales y Juan Páez los que se beneficiaban de la encomienda y el producto principal que recibían era la sal. A partir de ese año los misioneros dominicos comenzaron a reunir a la población nativa en las llamadas "Reducciones o pueblos de indios, en cumplimiento de una Cédula Real de la Corona Española y siguiendo instrucciones de Pedro Ramírez de Quiñones. No tardó en construirse el convento dominico, en 1553, y en convertirse en el centro de expansión católica más importante en la región Quiché y en enlace de los centros de Chiapas y las Verapaces. 50 años después de su fundación, el convento de Sacapulas tenía a su cargo 14 pueblos y 3.340 indígenas que pagaban diezmo. Sin embargo, a partir de dar comienzo el siglo XVII fue perdiendo importancia, hasta quedar anexado al convento mayor de Santa Cruz del Quiché.

A principios de la última década del siglo XVII Sacapulas fue dividido en 6 comunidades: San Pedro, San Sebastián, Santiago, Santo Tomás, San Francisco y Santo Domingo, quedando ésta última en la más grande y rica por la posesión de las salinas. Una circunstancia que provocó numerosos conflictos entre las comunidades por el control de las tierras, especialmente donde había sal.

Sacapulas fue declarado "Monumento Nacional Pre-colombino" por acuerdo gubernativo del 24 de abril de 1931. Posee varios sitios arqueológicos: Chuitinamit, Tierra Blanca, Xolcopol y Xutixtiox.

Los sakapultecos se dedican especialmente a la agricultura. Es uno de los municipios más productivos del departamento de El Quiché, y durante todo el año se producen verduras, como: tomate, cebolla, aguacates, manías y en la época del verano, mangos, naranjas, limones, nances, papaya, caña de azúcar, maíz y frijol. También es importante su producción de sal negra. Otras actividades laborales y económicas son la elaboración y venta de dulces típicos, melocha, alfeñique, alboroto de colores y otros tradicionales.

El sakapulteco es una lengua mayense, relacionada con el quiché, y son unas 10.000 personas aproximadamente las hablantes.
La religión que predomina entre los sakapultecos es la católica.

Quichés


Los quichés son el grupo indígena más numeroso de Guatemala, un término que también da nombre a su lengua y a un departamento guatemalteco. Quiché o k'iche quiere decir "muchos árboles". Ki significa "muchos" y che "árbol", aunque también alude a un bosque o tierra de muchos árboles. En tiempos prehispánicos, la definición quiché era la que recibía su nación, de origen maya y nativos del altiplano guatemalteco. Fue uno de los más poderosos de la región y su última capital fue Qumarcaj, conocida también como Utatlán, en lengua náhuatl, cuyas ruinas arqueológicas podemos admirar en la actualidad a dos kilómetros de la ciudad de Santa Cruz del Quiché, en el mismo departamento que lleva el nombre de la etnia, El Quiché.

La nación K'iche o Reino K'iche 'de Q'umarkaj era un estado de origen maya de las tierras altas de Guatemala. Fue fundado en el siglo XIII y dos siglos más tarde, en el XV, gozó de su época más esplendorosa, hasta la llegada de los conquistadores, que los conquistaron teniendo como aliados a los kaqchikeles y dirigidos por Pedro de Alvarado, en 1524. El reino de los quichés tuvo su mayor apogeo durante el reinado de K'iq'ab, que los gobernó desde Q'umarkaj; durante su mandato se expandieron a México y sometieron a otros pueblos de origen maya como Tz'utujil, Kaqchikel y Man, o el de origen nahua Pipil.

Sin embargo, la historia de este pueblo se escribe en la época poscolonial y en idioma español, aunque también en otras lenguas nativas como el K'iche y Kaqchikel. El documento más importante de cuantos se conservan es el Popol Vuh, que nos habla de su mitología, de su historia y de la genealogía del linaje Kaweq como el Título de Totonicapán. De igual manera podemos encontrar información al respecto en los Anales de los Cakchiqueles o en otros títulos como los de Sacapulas, el C'oyoi, Nijaib y Tamub. Otras fuentes son los escritos o crónicas de conquistadores y eclesiásticos españoles, y documentos administrativos de la época colonial.

Los orígenes de los quichés se remontan al año 600 a. C., pero no fue hasta el 1200 d. C., cuando llegaron hasta el altiplano guatemalteco desde tierras mexicanas, por la costa del golfo, a través de la Pasión del Río, eran los fundadores de los tres linajes que componen los K'iche.
La decadencia del reino K'iche coincidió con la llegada de los conquistadores, derrotándolos en la épica batalla del valle de Xelajú, Quetzaltenango. De esta batalla se conserva un hermoso lienzo pintado de la época, El lienzo de Quauhquechollan, donde se detalla a los k'iche dirigidos por Tecun Umán y a los conquistadores y kaqchikeles guiados por Pedro de Alvarado. Los primeros fueron los derrotados y perdieron la vida cerca de 10.000, según las crónicas, entre ellos el valeroso Tecún Umán. Los derrotados se sometieron a los nuevos gobernantes pero no tan fácilmente, se suponen temerosos de revueltas, conspiraciones y emboscadas contra los españoles, y es por lo que Pedro de Alvarado mandó quemar la ciudad capital de su reino, Q'umarkaj.

En la actualidad, la gran mayoría de los quichés continúan viviendo en el altiplano de Guatemala, en los departamentos de El Quiché, Totonicapán, Quetzaltenango y Sololá, aunque también un reducido grupo lo hace en El Salvador. Se calculan aproximadamente en 1.270,900, los componentes de esta etnia, que tienen como personaje más célebre a la Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, activista por los derechos indígenas. La lengua k'iche pertenece a la familia de lenguas mayenses. Es el idioma maya con más hablantes de Guatemala y el segundo del país después del español.

La producción económica de este grupo étnico se basa en la agricultura, cultivan café, maíz, frijol y otras legumbres, cebada, papa y otros productos. También viven de la elaboración de tejidos de lana y algodón, de la cerámica de barro, la artesanía de metales, cerería y jarcia, cuero, palma, instrumentos musicales, de la pólvora y la creación de muebles de pino e imaginería religiosa.

Los quichés practican la religión católica y evangelista, sincretizadas con sus creencias ancestrales mayas.

Poqomchis


El grupo étnico pocomchi está estrechamente relacionado con los poqomames, tanto es así que los dos grupos forman parte de la misma raíz, la del pueblo pocom, que ya habitaba hace más de un milenio en el territorio de Verapaz. Otro asunto más misterioso o desconocido es la procedencia del grupo poqom, aunque algunas referencias al respecto revelan que cuando llegaron a la región los kaqchiqueles ya llevaban mucho tiempo asentados en el territorio los dos grupos, esto es al menos lo que nos dice el Memorial de Sololá o Memorial de Tecpán-Atitlán y Anales de los Kaqchiqueles.

Otro documento histórico que nos puede alumbrar con un suave hilo de luz sobre la causa de la división de este grupo guatemalteco es el Título de los Señores de Kaqkoj, que data del 1.785, aunque también es verdad que parece que fue copiado en su día de otro más antiguo aún. En el título se narra que los poqomames tienen su origen en San Cristóbal Kaqkoj, actualmente San Cristóbal Verapaz, y que los habitantes de Chinautla eran sus hermanos pero que tuvieron que irse. Está claro que la huida fue propiciada por la invasión de los kiches.

Los poqomchis compartieron durante mucho tiempo el territorio con los rabinaleb' y se podría decir que convivieron en armonía. Pero como dice aquella manida canción del grupo de pop español en los años 60, Los Módulos, "todo tiene su fin", así que las rencillas entre estos dos grupos surgieron por problemas de tierras y se acabó la armonía y la buena convivencia entre ellos. Aquí parece ser que fueron los poqomchis los que tuvieron que agarrar los bártulos y establecerse en unas montañas cercanas al pozo de Chi'choj.

Sin embargo, la nueva ubicación de la comunidad no resultó ser tan libre de propietarios, los kiches reclamaron las tierras y no tardaron en invadirlos, así que no tuvieron más remedio que buscar otro lugar donde asentarse, y esta vez parece que tampoco acertaron, porque decidieron ubicarse en las márgenes del pozo, en el lugar llamado Kaqkoj, actualmente conocido como San Cristóbal. Con el tiempo el pozo creció hasta convertirse en una laguna y nuevamente tuvieron que emigrar a otras tierras, a donde hoy habitan, a las poblaciones que se les conoce por los nombres de Santa Cruz, Tactic, Tamau y Purula. Actualmente son alrededor de 115.000 los componentes de este grupo étnico, que se extienden por Alta Verapaz, Baja Verapaz y el Quiché, Guatemala.

El idioma o lengua poqomchi proviene del tronco lingüístico protomaya oriental, de la rama kiche mayor y del grupo poqom, lo mantienen vivo unos 93.000 hablantes aproximadamente. Se compone de dos dialectos, el poqomchi oriental y el poqomchi occidental.

La actividad productiva de los hombres se basa principalmente en la agricultura, la albañilería, la carpintería y el comercio. Los productos que más se cosechan son el maíz, café, frijol, maguey, aguacate, pacaya, tomate, ayote y pimienta. En lo que a las mujeres se refiere, ellas se ocupan de las labores de la casa y del cuidado de los animales del patio, muchas también se dedican a confeccionar finos tejidos (huipiles, cintas, fajas y cortes), jarcias y al comercio de frutas y legumbres en el mercado local regional.

Las viviendas tradicionales de los poqomchis se construían con paredes de bajareque, que consistían en varas de cañacon adobe, columnas de madera y techo de paja. Pero a partir del terremoto sufrido en la región en 1.976, el bajareque se sustituyó por el adobe y la paja por láminas, el suelo es de tierra o cubierto por una fina capa de cemento. En la actualidad son los materiales modernos los que predominan en las construcciones.

Son tres las principales preferencias religiosas de la comunidad, la evangelista, la católica y la maya, eso sí, sincretizadas. La distintas fases de la luna juegan un papel preponderante en sus vidas y las relacionan con diferentes etapas. La luna nueva representa a la niñez; el cuarto creciente a la madurez; el menguante a la vejez y la luna llena está relacionada con el embarazo y el alumbramiento.






Poqomames


El grupo étnico poqomam, junto a los poqomchis, son los que componen el pueblo pocom, que alrededor del año 1.000 d. C. ocupaban el territorio que actualmente conocemos por Verapaz, en Guatemala. No se conoce con exactitud de donde provienen los antiguos poqom porque el único documento existente escrito en su idioma es el Título del Barrio de Santa Ana, fechado en 1565, y no dice nada referente a las migraciones de estos grupos, ni otros como los k'iches o los kaqchiqueles hacen ninguna referencia hacia ellos en sus escritos como uno de los grupos que venían de la mítica Tulán y cuyo enclave geográfico aún se desconoce.

Sin embargo, existe el memorial de Sololá, también llamado Memorial de Tecpán-Atitlán y Anales de los Kaqchiqueles, que dice que cuando ellos llegaron, los kaqchiqueles, encontraron a los poqomames poderosos y establecidos en su centro, al que denominaban Nimpoqom. Es la razón por la que se cree que los poqomames antiguamente habitaban la Verapaz, en el siglo XIV y antes de que llegaran los kaqchiqueles. Por otra parte, también en el Título de los Señores de Kaqkoj, encontrado en el año 1.785 pero probablemente copiado de otro documento más antiguo, se pueden hallar referencia sal respecto. En él se dice que los pocomames tienen su origen cerca de San Cristóbal Kaqkoj, actualmente San Cristóbal Verapaz, y que los habitantes de Chinautla eran sus hermanos pero que tuvieron que irse. Esta huída a la que se refiere, probablemente, fue propiciada por la invasión de los rab'inaleb' y los k'iches, los que forzaron a los poqomames a abandonar sus tierras y a que huyeran hacia el sur, razón suficiente para argumentar el desarrollo de los idiomas derivados del poqom. El poqomam se difundió en la zona central y oriental de Guatemala y en la sur-occidental de El Salvador; el poqomchi' evolucionó en la Verapaz.

La existencia de estos documentos son la base donde se apoyan los conocimientos que hoy tenemos de la historia prehispánica de los pocomames, escritos por sacerdotes y otros cronistas, que también cuentan que: "durante la época en la que los españoles permanecieron en estas regiones, los poqomames se establecieron en los departamentos y municipios hoy conocidos por Guatemala (Chinautla, Mixco, Petapa, Amatitlán y Pinula), Escuintla (Palín), Jalapa (cercanías de San Luis Jilotepeque, San Pedro Pinula y San Carlos Alzatate), Jutiapa (Asunción Mita) y en la vecindad de Cuscutlán, en El Salvador".
Los pocomames compartieron territorio con otros grupos indígenas como los kaqchikeles, xincas y pipiles, y según el Memorial de Sololá, los kaqchikeles invadieron los asentamientos de los poqomames de Petapa, Pinula y Mixco, despojándolos de sus territorios. Al igual que hicieron los poqomames, que invadieron a sus vecinos los Pipiles en El Salvador, entre los años 1.200 a 1.524, durante el periodo Postclásico Tardío.

Fue una época en la que los poqomames, y en la meseta llamada Canchon, se habían hecho fuertes en un centro con varias estructuras, aunque Chinautla fue el sitio más significativo y de mayor importancia, al que llamaban B'elej. Un lugar arqueológico localizable en el norte del valle de Guatemala, una fortaleza rodeada por profundos barrancos.
Poco antes de la llegada de los españoles, pero ya en el siglo XVI, el territorio que habitaban los poqomames era una extensa área con tres centros mayores, Chinautla, Mixco y Nimpoqom, que iba desde Amatitlán y Mixco, en el centro del país, hasta donde convergen las fronteras de Honduras y El Salvador con Guatemala.

Su estructura social se basaba en la familia y era dirigida por un anciano con su mujer, compuesta de hijos casados y solteros, hijas solteras, sirvientas y esclavos.
Las clases sociales superiores eran representadas por los sacerdotes y por la nobleza militar, los ejercían el poder político, quienes a su vez eran auxiliados por otra nobleza administrativa. Al final de esta época, los poqomames tenían un alto nivel de producción agrícola y alcanzaron un importante desarrollo en el intercambio comercial con otros grupos dentro de todo el área del grupo maya. Disponían de su propia moneda y de su correspondiente jerarquía administrativa en la justicia.

Luego llegaron los españoles y se establecieron las encomiendas, se robaron las tierras de los indígenas y los esclavizaron para explotarlos en el trabajo, con el pretexto de educarlos en la religión católica. En el periodo colonial el número de poqomames mermó significativamente entre las guerras y las epidemias que provocaron las enfermedades exportadas desde el viejo continente, contra las que no estaban preparados sus organismos para defenderse. Ya en el siglo XX, las comunidades poqomam se han mantenido estables relativamente, aunque los intentos de grupos políticos de izquierdas por restaurar y recuperar sus territorios no hicieron otra cosa que provocar las represiones dictatoriales por parte de los militares, que como resultado forzó a muchos de sus componentes a emigrar a los Estados Unidos.

La lengua poqomam o pokomam está emparentada con el idioma poqomchi, pertenecientes a la familia lingüística maya. El número de personas que hablan el idioma poqomam se estima que ronda entre los 45.000 y 50.000.
Los actuales poqomames se localizan principalmente en los municipios guatemaltecos de: Chinautla (departamento de Guatemala), Palín (Escuintla) y San Luis Jilotepeque (Jalapa).
Sus economías se basan en la fabricación de carbón vegetal y la producción de cerámica, además de la agricultura de subsistencia: maíz y frijol.
Las creencias religiosas de este pueblo se dividen entre el catolicismo y la doctrina evangelista, por supuesto sincretizadas con sus creencias ancestrales. Según sus creencias, dios enseñó a los antiguos poqomames el secreto de la milpa y Jesús vino al mundo a repartir las tierras.

Mochós (Motozintlecos)


Entre las leyendas e historias que contaban los ancianos de la etnia mochó o motozintleco está la que decía que hubo una vez en que una plaga de murciélagos obligó a los pobladores de San Jerónimo, hoy Belisario Domínguez, a huir en diferentes direcciones. Contaban que aquella plaga les molestaba mucho y les mordía las orejitas, unos huyeron hacia el cerro de La Campana, en los márgenes de la actual comunidad de Motozintla de Mendoza, cuando este lugar era un desierto, y la otros tomaron rumbo a lo que actualmente es el municipio de Tuzantán.

Más tarde llegaron los conquistadores españoles a estos territorios donde se habían asentado, para entonces ya tenían su milpa sembrada y su ganado pactando libremente en el sitio, fue cuando se presentaron tres días con sus tres noches seguidas lloviendo sin parar. Cuando escampó, dos indígenas mochó decidieron ir en busca de su ganado que estaba al otro lado del río, pero al hacerlo comprobaron que el caudal de éste había crecido demasiado y acordaron esperar a que el nivel del agua menguara. Durante la larga espera vieron bajar por entre la corriente tres bultos que parecían tres canoas y pensaron que quizás con aquellas embarcaciones podrían cruzar el río hasta el otro lado. Se pusieron de acuerdo y mano a la obra, cuando el primero de los bultos flotantes pasó frente a ellos trataron de hacerse con él valiéndose de sus pieles, pero no lo consiguieron; después lo intentaron con el segundo y tampoco surtió efecto la idea, pero al tercero la suerte les cambió, este sí consiguieron atraerlo hasta ellos. La sorpresa fue cuando al sacarlo del agua comprobaron que no se trataba de una canoa, como creían, si no de la imagen de una persona tallada en madera.

El desconcierto les hizo olvidarse por un momento del ganado y salir en busca del chamán de la localidad para que les dijera de qué se trataba el hallazgo. El chamán parece que enseguida reconoció la imagen de San Francisco de Asís tallado entre sus vetas y les dijo que lo llevaran a la iglesia. Así lo hicieron los dos mochós junto al chamán, acompañados de una comitiva de nativos que acudieron al revuelo que supuso "la aparición religiosa" río abajo. Al día siguiente la imagen desapareció del templo donde la habían llevado y de nuevo volvió a aparecer en el mismo lugar donde la hallaron por primera vez. Al día siguiente repitieron lo mismo que el día anterior y de nuevo el santo volvió al lugar del encuentro. Así que, ante la tozudez del santo en cuestión, el chamán, aconsejó que se le hiciera una fiesta en su honor para que estuviera contento y les ayudara a proteger los cultivos ante las frecuentes lluvias torrenciales que se dan en la región. Le hicieron la fiesta y parece que el halago contentó a San Francisco de Asís porque ya no volvió a irse, desde entonces cada 1 de octubre celebran un festejo en su honor. También se dice que los otros dos bultos que bajaban flotando río abajo eran las imágenes de San Martín Caballero y del señor Santiago, la primera fue a parar a Mazapa de Madero y la segunda a Amatenango de la frontera, ambas poblaciones cercanas a Motozintla de Mendoza.

Existe un pequeño sitio arqueológico por el camino que lleva a Chimalapa, donde se encuentra un montículo principal de unos tres metros de altura, un testimonio que da cuenta de los asentamientos humanos prehispánicos que llegaban hasta las faldas del cerro de La Campana, el lugar donde llegaron huyendo de la plaga de murciélagos que contaban los ancianos mochós. En esta zona arqueológica se han encontrado piezas del periodo Clásico Tardío, entre los años 600 y 900 d.C., entre las que destacan figuras de murciélagos.

La fundación de Motozintla de Mendoza se considera que se dio el mismo día que se inauguró la hacienda ganadera de San Francisco, en 1620, propiedad de los asturianos Alfonso y Fernando Urrutia. Por aquel tiempo Motozintla pertenecía a lo que hoy conocemos por República de Guatemala, entonces departamento de Guatemala. Motozintla pasó a formar parte de México en 1894, 12 años después de los tratados que limitaban las fronteras de ambos países. Más tarde, en tiempos de la reforma agraria, tanto el gobierno nacional de Lázaro Cárdenas como el estatal de Victorio Grajales, implantaron medidas para suprimir las tradiciones y las lenguas de los indígenas que vivían en la frontera. Se quemaron imágenes religiosas, trajes tradicionales, se expulsaron a los sacerdotes católicos y se prohibió el uso de las lenguas indígenas en la zona fronteriza.

Algunos años más tarde, en la década de los 60, las políticas cambiaron de tendencia y se emprendió una revitalización de las culturas prehispánicas, pensando también en integrar a los indígenas a la vida nacional. A partir de los 80, los inmigrantes guatemaltecos que huían del régimen represivo instalado en su país, hicieron crecer notablemente la población de Motozintla, donde poco a poco han ido tomando responsabilidad en puestos administrativos del gobierno local.

La etnia mochó viven en la zona fronteriza entre México y Guatemala. Se asienta principalmente en los barrios aledaños a la cabecera municipal de Motozintla de Mendoza, Campana, Canoas, Chelajú Grande, Chelajú Chico, Guadalupe y San Lucas; también en otros municipios como Tuzatán, Tuzatán de Morelos y Belisario Domínguez, en la Sierra Madre de Chiapas, México.

El origen del vocablo mochó fue impuesta por los españoles, según una anécdota histórica que no me resulta ni nueva ni original, también con otros pueblos sucedió lo mismo. Parece ser que los españoles, cuando llegaron a estas tierras, preguntaron por el nombre del lugar y los nativos lo único que respondían era mochó, que en su lengua significa "no hay".

La lengua motozintleco o mochó, está casi extinta, la hablan alrededor de 400 personas en Chiapas. Se clasifica dentro del tronco lingüístico maya y la mayoría de los especialistas en lenguas mayenses la consideran derivada del tronco kanjobalano, proveniente del jacalteco y asociada al ixil y al aguacateco.

Este grupo étnico basa su economía principalmente en la agricultura, en los cultivos de maíz, frijol, haba, chile y jitomate; el café, la papa y el cacao se cultivan para la venta; el aguacate, naranja y plátano son cultivos secundarios. También la ganadería tiene su importancia, la cría de borregos y aves de corral, al igual que la elaboración de objetos de barro y prendas de lana que son destinadas al uso familiar. El cultivo del cacao siempre tuvo un papel relevante desde la época prehispánica, hasta que el café lo relegó a un segundo término en el siglo pasado.

Las viviendas tradicionales de los mochós las construían antiguamente con paredes de tejamanil (madera de pino) y el techo con el mismo material y hojas de palma. Actualmente las paredes suelen construirse de adobe, techos de láminas de zinc y suelo de cemento; cada casa cuenta generalmente con dos cuartos.

La mayoría de los componentes de esta etnia son católicos, aunque también los hay protestantes, sincretizadas con antiguas creencias relacionadas con los duendes de la naturaleza, a quienes les dedican ofrendas y rituales, solicitando lluvia y buenas cosechas.

Mexicas


De todos los temas referentes a la historia de Mesoamérica, la de los mexicas, junto a los mayas, son los más estudiados, quizás porque al respecto se conservan muchas fuentes documentales, arqueológicas y testimonios que se hicieron posteriormente a la Conquista de México. A los mexicas se les confunde o conoce, especialmente en occidente, por el nombre de aztecas, no obstante, el pueblo mexica fue uno de los tres pueblos que conformaban el imperio azteca, junto a Tlacopan y Texcoco. Sin embargo, cabe destacar que los mexicas no se llamaban a sí mismos de esta manera, si no que se produjo por una confusión o mala designación posterior a la conquista, en las crónicas posteriores les llamaron con el término de mexicanos o los de México.

La etnohistoria mexica cuenta que eran una de las tribus nahuas del norte árido que llegaron a la cuenca de México, la leyenda cuenta que realizaron un largo recorrido desde el mítico Aztlán, o Aztatlán, "lugar de garzas o de blancura", posiblemente situado en una isla de la laguna de Mexcaltitlán en la costa del estado de Nayarit. La salida fue entre los años 890 y 1111, un largo recorrido en el atravesaron primero algunas regiones del norte de Jalisco, para después seguir el curso del río Lema, entre Guanajuato y Michoacán. Su peregrinación se completó cuando llegaron a un islote al poniente del lago Texcoco, hoy desecado prácticamente y donde se asienta la actual ciudad de México, en el que vieron una serpiente y un águila luchar sobre un nopal, tal como se los anunció el dios de la tribu, Huitzillopochtli. En este islote fundaron México-Tenochtitlan en el año 1345, que significa "donde está el nopal silvestre", estudios recientes han demostrado que previamente los mexicas se establecieron en varias poblaciones, e incluso antes fundaron otras ciudades como fue el caso de Huixachtitlán. Cuando los mexicas o tenochcas, como también eran conocidos, llegaron a la cuenca de México ya estaba ocupada por otras tribus y tuvieron que someterse al señorío de Culhuacan, gobernado por descendientes de los toltecas. La aceptación del asentamiento final se dio con Azcapotzalco como altepetl supremo, tributándole periódicamente y obligados a obediencia.

En 1357 otro grupo mexica se estableció en un islote contiguo y fundaron Tlatelolco, también sometidos al señor de Azcapotzalco. Ténoch, el caudillo-sacerdote que auspició la fundación de Tenochtitlan y que le dio su nombre, junto al de México, en honor de Huitzllopochtli o también conocido como Mexitlí, conservó la suprema autoridad hasta su muerte en 1369, dos años después de que los mexicas conquistaran Culhuacán en provecho del señor tapaneca Tezozómoc. Éste decidió convertir a los tenochcas en sus socios, que hasta ese momento eran soldados mercenarios, y de igual manera a los tlatelolcas, que habían conquistado Tenayuca en 1371, los dos alcanzaron el rango de señoríos, Tenochtitlán y Tlatelolco. Tezozómoc y sus aliados mexicas conquistaron Texcoco en 1418, la que entregó dos años más tarde al tirano de Azcapotzalco Chimalpopoca, que cuando subió al trono permitió que los tenochcas disfrutaran de situación privilegiada, lo que no sentó nada bien a los tepanecas. Nezahualcóyotl, mientras tanto, que había estado viviendo exiliado entre los huejotzingas y tlaxcaltecas desde que perdiera su trono, Texcoco, en 1418, consiguió ayuda militar de ellos, con los que había trabado amistad, y celebró una alianza con Itzcóatl, y junto a los tenochcas o mexicas, que se sentían resentidos por los agravios de Maxtla a Chimalpopoca, emprendió una lucha contra Maxtla que gobernaba Azcapotzalco en 1427.

Aunque había caído la capital de los tapanecas y Nezahualcóyotl e Itzcóatl eran ahora aliados del señor tapaneca de Tacuba, tuvieron que continuar luchando contra otros señoríos que habían formado parte del imperio derrotado. En 1431 Nezahualcóyotl recuperó su trono y tres años más tarde se constituyó la triple Alianza, entre los señores de Texcoco, Tenochtitlan y Tacuba, dando paso al Imperio Azteca, se repartieron los territorios y establecieron el convenio que estipulaba los tributos que debían de pagar los futuros pueblos conquistados: dos quintas partes a Texcoco, la misma cantidad a Tenochtitlan y sólo una parte a Tacuba.

Los mexicas llegaron a convertirse en el centro de uno de los Estados más extensos que se dio en Mesoamérica. Cuando llegaron los españoles, los mexicas o tenochcas, no eran buenas relaciones las que mantenían con los altépetl sometidos, debido a las fuertes cargas tributarias que les imponían. La situación existente fue aprovechada por los europeos cuando llegaron en 1519, que rápidamente establecieron alianzas con los zempoaltecas y los tlaxcaltecas. Tras la caída de México-Tenochtitlan, la élite gobernante mexica fue sometida e integrada gradualmente a la sociedad colonial, recuperando sus cargos y privilegios muchos de ellos.
El pequeño islote donde se fundó Tenochtitlan fue ampliado artificialmente de forma sucesiva, hasta quedar unida a los islotes de Tlatelolco, Nonoalco, Tultenco y Mixhuca, mediante ingeniería hidráulica de rellenos, pilotes y canales internos, diques contenedores de agua y puentes, hasta alcanzar los 13,5 kilómetros cuadrados. La ciudad de Tenochtitlan, según estiman los historiadores, podría haber tenido una población entre 80.000 y 230.000 personas, lo que la situaba por encima de las grandes ciudades de su época en el resto del mundo, París, Venecia o Constantinopla.

* Consultar Aztecas