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Xincas


El Xinca es un pueblo indígena de Guatemala, que vive disperso entre los departamentos de Santa Rosa, en el sur, y Jalapa y Jutiapa en el oriente. Se podría decir de esta etnia que está en fase de extinción. No se calcula con exactitud el número de ellos, se estima que son alrededor de doscientas personas las que componen el grupo indígena, la mayoría ancianos, aunque también se especula con que pueden ser algunos miles los descendientes directos. Es el único grupo étnico de la región que no desciende de los mayas.

Respecto a su origen se cree que proceden de Sudamérica, de las culturas andinas, con las que en la época prehispánica tenían mucha actividad comercial los mayas y los aztecas. Esta teoría sitúa su emigración por la costa del Pacífico, de esta posibilidad existen algunas evidencias históricas, como el descubrimiento en Guatemala de los restos de lo que fueron embarcaciones hechas con juncos, propias del lago Titicaca, o de la existencia de vocablos quechuas en la lengua xinca.

Los primeros datos históricos que recogen la existencia del pueblo xinca se encuentran en la Carta de Relación que Pedro de Alvarado escribió a Hernán Cortés en julio de 1524. Según las investigadoras Mayra Barrios y Dalila Gaitán, en esa carta, "el jefe de la expedición conquistadora mencionó que, después de haber vencido a los pipiles en el reino de Escuintepec, actual Escuintla, siguio su camino a Cuzcutlan por el suroeste y se encontró con Atiepac (pueblo después conocido como Atiquipaque) con un idioma y gente diferente a los pipiles.

Cuando los castellanos entraron en contacto con los nativos, fueron recibidos en paz, pero al terminar la jornada el pueblo quedó abandonado; los pobladores de Tacuilula y Taxisco imitaron a sus vecinos. En Nancendelan (llamada después Nancintla) se produjo una escaramuza seria".

El señorío xinca se extendía desde el Pacífico hasta las montañas de Jalapa. Respecto a esta etnia, el cronista Bernal Días del Castillo dice que: "fue uno de los pueblos que ofreció mayor resistencia en la conquista. Los xincas fueron finalmente derrotados por los españoles y fueron confinados a ser esclavos. Fueron obligados a acompañar a Pedro de Alvarado en su conquista en lo que hoy en día se conoce como El Salvador". De este hecho histórico deriva el nombre del pueblo, el río y el puente "Los Esclavos", en el municipio de Cuilapa, Santa Rosa.

A partir de esa fecha, 1575, se fue acelerando el proceso de extinción de la población xinca, principalmente por el traslado de sus componentes a otros lugares y la hispanización gradual que sufrieron.

El xinca es el único idioma de la región cuyo origen no se remonta a los antiguos mayas, está gravemente amenazado de desaparición, pues las personas que lo hablan están entre los 100 y los 250. Los estudios recientes llevados acabo al respecto ponen de relieve que la lengua xinca es hablada en siete municipios y una aldea de Santa Rosa y Juitapa.

Las llamadas lenguas xincas es un grupo de cuatro lenguas habladas por este pueblo. Las cuatro están tan estrechamente emparentadas que en ocasiones se las considera una sola lengua. Todas las variedades de este idioma se hablan en Guatemala, antiguamente se hablaban en un área mucho más amplia, llegando incluso hasta Honduras y El Salvador.

Los xincas poseen un calendario sagrado de 20 días, llamado Cholq'ij (Tzolkin en maya yucateco), que simboliza los diez dedos de las manos y los diez dedos de los pies. Estos 20 días forman una ley que controla la vida del ser humano, desde su concepción hasta su muerte.

Poqomames


El grupo étnico poqomam, junto a los poqomchis, son los que componen el pueblo pocom, que alrededor del año 1.000 d. C. ocupaban el territorio que actualmente conocemos por Verapaz, en Guatemala. No se conoce con exactitud de donde provienen los antiguos poqom porque el único documento existente escrito en su idioma es el Título del Barrio de Santa Ana, fechado en 1565, y no dice nada referente a las migraciones de estos grupos, ni otros como los k'iches o los kaqchiqueles hacen ninguna referencia hacia ellos en sus escritos como uno de los grupos que venían de la mítica Tulán y cuyo enclave geográfico aún se desconoce.

Sin embargo, existe el memorial de Sololá, también llamado Memorial de Tecpán-Atitlán y Anales de los Kaqchiqueles, que dice que cuando ellos llegaron, los kaqchiqueles, encontraron a los poqomames poderosos y establecidos en su centro, al que denominaban Nimpoqom. Es la razón por la que se cree que los poqomames antiguamente habitaban la Verapaz, en el siglo XIV y antes de que llegaran los kaqchiqueles. Por otra parte, también en el Título de los Señores de Kaqkoj, encontrado en el año 1.785 pero probablemente copiado de otro documento más antiguo, se pueden hallar referencia sal respecto. En él se dice que los pocomames tienen su origen cerca de San Cristóbal Kaqkoj, actualmente San Cristóbal Verapaz, y que los habitantes de Chinautla eran sus hermanos pero que tuvieron que irse. Esta huída a la que se refiere, probablemente, fue propiciada por la invasión de los rab'inaleb' y los k'iches, los que forzaron a los poqomames a abandonar sus tierras y a que huyeran hacia el sur, razón suficiente para argumentar el desarrollo de los idiomas derivados del poqom. El poqomam se difundió en la zona central y oriental de Guatemala y en la sur-occidental de El Salvador; el poqomchi' evolucionó en la Verapaz.

La existencia de estos documentos son la base donde se apoyan los conocimientos que hoy tenemos de la historia prehispánica de los pocomames, escritos por sacerdotes y otros cronistas, que también cuentan que: "durante la época en la que los españoles permanecieron en estas regiones, los poqomames se establecieron en los departamentos y municipios hoy conocidos por Guatemala (Chinautla, Mixco, Petapa, Amatitlán y Pinula), Escuintla (Palín), Jalapa (cercanías de San Luis Jilotepeque, San Pedro Pinula y San Carlos Alzatate), Jutiapa (Asunción Mita) y en la vecindad de Cuscutlán, en El Salvador".
Los pocomames compartieron territorio con otros grupos indígenas como los kaqchikeles, xincas y pipiles, y según el Memorial de Sololá, los kaqchikeles invadieron los asentamientos de los poqomames de Petapa, Pinula y Mixco, despojándolos de sus territorios. Al igual que hicieron los poqomames, que invadieron a sus vecinos los Pipiles en El Salvador, entre los años 1.200 a 1.524, durante el periodo Postclásico Tardío.

Fue una época en la que los poqomames, y en la meseta llamada Canchon, se habían hecho fuertes en un centro con varias estructuras, aunque Chinautla fue el sitio más significativo y de mayor importancia, al que llamaban B'elej. Un lugar arqueológico localizable en el norte del valle de Guatemala, una fortaleza rodeada por profundos barrancos.
Poco antes de la llegada de los españoles, pero ya en el siglo XVI, el territorio que habitaban los poqomames era una extensa área con tres centros mayores, Chinautla, Mixco y Nimpoqom, que iba desde Amatitlán y Mixco, en el centro del país, hasta donde convergen las fronteras de Honduras y El Salvador con Guatemala.

Su estructura social se basaba en la familia y era dirigida por un anciano con su mujer, compuesta de hijos casados y solteros, hijas solteras, sirvientas y esclavos.
Las clases sociales superiores eran representadas por los sacerdotes y por la nobleza militar, los ejercían el poder político, quienes a su vez eran auxiliados por otra nobleza administrativa. Al final de esta época, los poqomames tenían un alto nivel de producción agrícola y alcanzaron un importante desarrollo en el intercambio comercial con otros grupos dentro de todo el área del grupo maya. Disponían de su propia moneda y de su correspondiente jerarquía administrativa en la justicia.

Luego llegaron los españoles y se establecieron las encomiendas, se robaron las tierras de los indígenas y los esclavizaron para explotarlos en el trabajo, con el pretexto de educarlos en la religión católica. En el periodo colonial el número de poqomames mermó significativamente entre las guerras y las epidemias que provocaron las enfermedades exportadas desde el viejo continente, contra las que no estaban preparados sus organismos para defenderse. Ya en el siglo XX, las comunidades poqomam se han mantenido estables relativamente, aunque los intentos de grupos políticos de izquierdas por restaurar y recuperar sus territorios no hicieron otra cosa que provocar las represiones dictatoriales por parte de los militares, que como resultado forzó a muchos de sus componentes a emigrar a los Estados Unidos.

La lengua poqomam o pokomam está emparentada con el idioma poqomchi, pertenecientes a la familia lingüística maya. El número de personas que hablan el idioma poqomam se estima que ronda entre los 45.000 y 50.000.
Los actuales poqomames se localizan principalmente en los municipios guatemaltecos de: Chinautla (departamento de Guatemala), Palín (Escuintla) y San Luis Jilotepeque (Jalapa).
Sus economías se basan en la fabricación de carbón vegetal y la producción de cerámica, además de la agricultura de subsistencia: maíz y frijol.
Las creencias religiosas de este pueblo se dividen entre el catolicismo y la doctrina evangelista, por supuesto sincretizadas con sus creencias ancestrales. Según sus creencias, dios enseñó a los antiguos poqomames el secreto de la milpa y Jesús vino al mundo a repartir las tierras.