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Poqomames


El grupo étnico poqomam, junto a los poqomchis, son los que componen el pueblo pocom, que alrededor del año 1.000 d. C. ocupaban el territorio que actualmente conocemos por Verapaz, en Guatemala. No se conoce con exactitud de donde provienen los antiguos poqom porque el único documento existente escrito en su idioma es el Título del Barrio de Santa Ana, fechado en 1565, y no dice nada referente a las migraciones de estos grupos, ni otros como los k'iches o los kaqchiqueles hacen ninguna referencia hacia ellos en sus escritos como uno de los grupos que venían de la mítica Tulán y cuyo enclave geográfico aún se desconoce.

Sin embargo, existe el memorial de Sololá, también llamado Memorial de Tecpán-Atitlán y Anales de los Kaqchiqueles, que dice que cuando ellos llegaron, los kaqchiqueles, encontraron a los poqomames poderosos y establecidos en su centro, al que denominaban Nimpoqom. Es la razón por la que se cree que los poqomames antiguamente habitaban la Verapaz, en el siglo XIV y antes de que llegaran los kaqchiqueles. Por otra parte, también en el Título de los Señores de Kaqkoj, encontrado en el año 1.785 pero probablemente copiado de otro documento más antiguo, se pueden hallar referencia sal respecto. En él se dice que los pocomames tienen su origen cerca de San Cristóbal Kaqkoj, actualmente San Cristóbal Verapaz, y que los habitantes de Chinautla eran sus hermanos pero que tuvieron que irse. Esta huída a la que se refiere, probablemente, fue propiciada por la invasión de los rab'inaleb' y los k'iches, los que forzaron a los poqomames a abandonar sus tierras y a que huyeran hacia el sur, razón suficiente para argumentar el desarrollo de los idiomas derivados del poqom. El poqomam se difundió en la zona central y oriental de Guatemala y en la sur-occidental de El Salvador; el poqomchi' evolucionó en la Verapaz.

La existencia de estos documentos son la base donde se apoyan los conocimientos que hoy tenemos de la historia prehispánica de los pocomames, escritos por sacerdotes y otros cronistas, que también cuentan que: "durante la época en la que los españoles permanecieron en estas regiones, los poqomames se establecieron en los departamentos y municipios hoy conocidos por Guatemala (Chinautla, Mixco, Petapa, Amatitlán y Pinula), Escuintla (Palín), Jalapa (cercanías de San Luis Jilotepeque, San Pedro Pinula y San Carlos Alzatate), Jutiapa (Asunción Mita) y en la vecindad de Cuscutlán, en El Salvador".
Los pocomames compartieron territorio con otros grupos indígenas como los kaqchikeles, xincas y pipiles, y según el Memorial de Sololá, los kaqchikeles invadieron los asentamientos de los poqomames de Petapa, Pinula y Mixco, despojándolos de sus territorios. Al igual que hicieron los poqomames, que invadieron a sus vecinos los Pipiles en El Salvador, entre los años 1.200 a 1.524, durante el periodo Postclásico Tardío.

Fue una época en la que los poqomames, y en la meseta llamada Canchon, se habían hecho fuertes en un centro con varias estructuras, aunque Chinautla fue el sitio más significativo y de mayor importancia, al que llamaban B'elej. Un lugar arqueológico localizable en el norte del valle de Guatemala, una fortaleza rodeada por profundos barrancos.
Poco antes de la llegada de los españoles, pero ya en el siglo XVI, el territorio que habitaban los poqomames era una extensa área con tres centros mayores, Chinautla, Mixco y Nimpoqom, que iba desde Amatitlán y Mixco, en el centro del país, hasta donde convergen las fronteras de Honduras y El Salvador con Guatemala.

Su estructura social se basaba en la familia y era dirigida por un anciano con su mujer, compuesta de hijos casados y solteros, hijas solteras, sirvientas y esclavos.
Las clases sociales superiores eran representadas por los sacerdotes y por la nobleza militar, los ejercían el poder político, quienes a su vez eran auxiliados por otra nobleza administrativa. Al final de esta época, los poqomames tenían un alto nivel de producción agrícola y alcanzaron un importante desarrollo en el intercambio comercial con otros grupos dentro de todo el área del grupo maya. Disponían de su propia moneda y de su correspondiente jerarquía administrativa en la justicia.

Luego llegaron los españoles y se establecieron las encomiendas, se robaron las tierras de los indígenas y los esclavizaron para explotarlos en el trabajo, con el pretexto de educarlos en la religión católica. En el periodo colonial el número de poqomames mermó significativamente entre las guerras y las epidemias que provocaron las enfermedades exportadas desde el viejo continente, contra las que no estaban preparados sus organismos para defenderse. Ya en el siglo XX, las comunidades poqomam se han mantenido estables relativamente, aunque los intentos de grupos políticos de izquierdas por restaurar y recuperar sus territorios no hicieron otra cosa que provocar las represiones dictatoriales por parte de los militares, que como resultado forzó a muchos de sus componentes a emigrar a los Estados Unidos.

La lengua poqomam o pokomam está emparentada con el idioma poqomchi, pertenecientes a la familia lingüística maya. El número de personas que hablan el idioma poqomam se estima que ronda entre los 45.000 y 50.000.
Los actuales poqomames se localizan principalmente en los municipios guatemaltecos de: Chinautla (departamento de Guatemala), Palín (Escuintla) y San Luis Jilotepeque (Jalapa).
Sus economías se basan en la fabricación de carbón vegetal y la producción de cerámica, además de la agricultura de subsistencia: maíz y frijol.
Las creencias religiosas de este pueblo se dividen entre el catolicismo y la doctrina evangelista, por supuesto sincretizadas con sus creencias ancestrales. Según sus creencias, dios enseñó a los antiguos poqomames el secreto de la milpa y Jesús vino al mundo a repartir las tierras.

Chortís



El eje o centro cultural de la civilización del imperio Maya fue el área del pueblo chortís. Este punto de referencia histórica se localizaba entre los departamentos de Ocotepeque, Copán, Cortés y Santa Bárbara, en Honduras; Chiquimula en Guatemala; y es muy probable que geográficamente se extendiera hasta El Salvador. Una tierra de difícil acceso y extremadamente montañosa, con permeabilidad baja y moderadamente productiva; su clima es tropical lluvioso con inviernos muy secos. El área cultural de los chortís pertenece a la mesoamericana, situada en la frontera con las grandes culturas de Mesoamérica al oeste y al sur con las culturas de influencia suramericana de Centro América. Hoy en día la mayoría de la población chortís se localiza en territorio guatemalteco, en el departamento de Chiquimula, donde residen alrededor de 52.000 personas pertenecientes a la etnia, de los 60.000 que se calculan en total; los 8.000 restantes hasta completar la cifra habitan en territorio hondureño.

La historia chortís prehispánica dice que para principios del siglo XVI estaban organizados en una confederación conocida como reino o señorío, con el nombre de Payaquí, quienes se enfrentaron a los conquistadores españoles con una fuerte resistencia en la actual Copán ruinas, en Honduras, liderados por su cacique Copán Galel, aunque su centro urbano ya había sido abandonado y no constituía un centro de control político; la situación de abandono que sufría la ciudad de Copán era similar a las ocurridas en otras ciudades mayas de la región. Posteriormente fue en Citalá, El Salvador, donde cayeron derrotados y aceptaron la rendición y evangelización. A partir del siglo XVI, al igual que otros pueblos, fueron disminuyendo progresivamente su población, sus causas se reparten entre el abuso, vejaciones y malos tratos, por parte de los conquistadores y las epidemias sufridas de la viruela y el sarampión. Para mediados del siglo XVI la corona española distribuyó y repartió tierras e indígenas entre los conquistadores; en el XVII los chortís subsistieron gracias a las pequeñas parcelas que cultivaban de forma individual y comunal; En el siglo XIX los criollos establecieron en la zona los cultivos de tabaco y café. Ya en el siglo pasado, en 1950, Juan Ramón Cuevas compró unas tierras en las que habitaban los indígenas chortís para cultivar azúcar de caña y criar ganado, a la muerte de éste sus hijos heredaron las tierras y con ellas las comunidades indígenas, las que comenzaron a explotar como mano de obra; entre los años 1970 y 1979, se llevó a cabo la reforma agraria, en la que asignaron tierras a un grupo de chortís que estaban organizados como agricultores, pero este grupo no superaba el 10% de los chortís; una década más tarde la organización había aumentado pero esto trajo consigo una mayor represión, varios líderes chortís fueron asesinados por reclamar sus derechos y a partir de ahí se estableció el acuerdo 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OTI) para Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes.

La segunda mitad del siglo pasado fue una constante del pueblo chortís en lucha por sus derechos, ya en la década de los 90 se crearon el Consejo Nacional de Indígenas Chortís de Honduras y la Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras. La muerte de dos chortís, uno de ellos el líder sindical Cándido Amador, en 1997, provocó una peregrinación indígena de protestas por sus derechos hasta Tegucigalpa, la que dieron como fruto unos acuerdos con el gobierno central para la distribución de 2.000 ha. a comunidades chortís, unos meses más tarde fue el Instituto Nacional Agrario el que asignó a cinco comunidades chortís 350 ha., de tierras no cultivables e improductivas.

Según fray Francisco Moran chortí significa "lengua de milperos", tcor es "milpa", y ti significa "boca", "labios" o "lenguaje". Su idioma, la lengua chortí, pertenece a la familia Maya, Cholan-Tzeltalan, Cholan, Chorti. Es un idioma vivo actualmente, que lo hablan mayoritariamente en Guatemala, alrededor de 30.000 hablantes, principalmente en los municipios de Jocotán y Camotán, en el departamento de Chiquimula, no así en Honduras, que se habla muy poco y en riesgo de desaparecer.

Los chortís son uno de los pueblos más antiguos dentro de la familia maya-quiché, y se les conoce por distintos nombres, como es el caso de chumpes o indios comuneros en Ocotepeque; en Copán como indios. Sus asentamientos están marcados por un patrón de asentamientos semi-dispersos, habitan aldeas y caseríos y viven como campesinos en caseríos rurales y comunidades. Estas comunidades chortís se establecen por lo general cerca de los pequeños centros urbanos con sus plazas, donde fijan sus mercados y llevan a cabo sus fiestas religiosas. Su economía se basa en la agricultura y produce cultivos como el maíz, frijoles, arroz y calabazas; es una agricultura de subsistencia y se complementa con peonadas esporádicas en la agricultura o la artesanía, con productos elaborados de mimbre, tule, mezcal y palma, artículos como mecates, matates, petates, escobas, canastos, bolsos, cebaderas... También la pesca y la caza, esto último en raras ocasiones, ayudan en la economía del chortí; y aunque la cerámica o alfarería está perdiendo importancia en detrimento del plástico y la lata, producen otros artículos como dulces de caña de azúcar, confeccionan mesas, sillas, camas e instrumentos musicales; en las zonas altas los campesinos se dedican a la horticultura.

Esta etnia mayense se distinguen de otros grupos no mayas por su religiosidad y creencias, por sus formas de organización y los rituales del ciclo de la vida. Sus creencias se dirigen al dios de la muerte o al del sueño, y el trabajo, como en todos los pueblos mayas, no se separa de la religión. Para cada fase del proceso agrícola tienen un ritual, como lo es la típica celebración de la cosecha del maíz, que señala la fecha oficial para sembrar los granos de maíz, que ya no es más el espíritu divino. Para ellos el bautismo no cancela el pecado original, trata de asegurar el crecimiento, lo mismo que la lluvia en el cultivo del maíz.









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