Cacaoperas (Kakawiras)


Los cacaoperas o kakawiras es el segundo grupo indígena en importancia que se localiza en territorio salvadoreño, son un pueblo proveniente de Nicaragua y por sus orígenes suele ser confundida con los ulúas, que fue otra de las etnias que tuvo su asentamiento en la zona oriental de El Salvador. La región donde se desarrolló la cultura kakawira predominó el cultivo y el uso del cacao y se caracterizaron por sus danzas al sol y a la madre naturaleza. La emigración de los primeros cacaoperas que llegaron al actual El Salvador lo hicieron en el periodo clásico, de la época precolombina, entre los siglos V y VII, sus asentamientos fueron en los departamentos de San Miguel, La Unión, Morazán y en el municipio de Jucarán, en el departamento de Usulutan.

La muestra más importante de la cultura cacaopera, en cuanto a historia, se encuentra en los sitios arqueológicos de la época precolombina, y están en las cuevas de Unamá, Xualaka, Yarrawalaje y Siriwal, donde se hallan importantes pinturas rupestres de los antepasados, ubicadas a cuatro Km. de Cacaopera. A la cueva de Xualaka se le considera el sitio dominante y principal; mientras que a Unamá, Yarrawalaje y Siriwal eran centros ceremoniales. La etnia kakawira tuvo su idioma propio, el Cacaopera, pero actualmente se le considera extinto, según Miguel Ángel Amaya, el recopilador, sólo se tienen 3.000 palabras recopiladas. Después de la conquista española empezó a declinar la existencia del idioma cacaopera, aunque fue aún peor cuando la independencia del país, el problema lingüístico y de identidad empeoró hasta que en 1974 murió el último hablante en el departamento de Morazán. El idioma cacaopera está emparentado con la familia de lenguas Misumalpa, habladas en la costa Este de Nicaragua y cercanías. Se le llama de esta manera por las primeras sílabas de Miskitu, Sumu y Matagalpa

Actualmente la etnia cacaopera mantiene sus tradiciones y costumbres, una de estas tradiciones es la conocida por la Danza de los Emplumados, sus orígenes se remontan a la época colonial y es muy probable que naciera de la alegría de la construcción del templo, y fueron ocho los caciques con sus ejércitos ataviados con plumas los que se reunieron para celebrarlo. Los danzantes van adornados con una especie de casco con plumas y en forma de copa, sobre sus cabezas, y aunque actualmente las plumas son de otros y distintos materiales, en épocas anteriores eran con plumas de guara, de 48 a 50 centímetros de largo; el casco lo sujetan a la cabeza amarrado con una pañoleta alrededor de la quijada. Los protagonistas se mueven bailando al ritmo de la música, del violín, la guitarra y el tambor. La fiesta se celebra entre los días 15 y 17 de enero; el día 15 realizan un rosario por la mañana y la danza, dentro del templo religioso. Después salen a las calles hasta por la tarde que llegan a la plazuela. El último día los danzantes son acompañados por enmascarados, a los que llaman Tapojiados, quienes bailan y torean un cuerno colocado en un palo, hasta el caer de la tarde.

Morazán comprende un territorio de 1.447 Kilómetros cuadrados, el departamento se sitúa en la parte nororiental del país, con una topografía relativamente accidentada, entre los 500 y 1.000 metros de altitud. Limita al Norte con la República de Honduras, al Sur y al Oeste con el departamento de San Miguel, y al Sur y al Este con el departamento de La Unión. No se puede decir que todos los habitantes de Cacaopera pertenezcan a la etnia kakawira, pero se considera que la mayoría son descendientes de los antiguos pobladores kakawiras. Alrededor del año 1550 se estiman que habían 150 habitantes de la etnia, en 2006 su población era de 10. 677 habitantes. En 1770 perteneció al curato de Osicala y en 1786 al Partido de Gotera; en 1824 fue anexorado al departamento de San Miguel y finalmente, desde 1875, forma parte de Morazán. El topónimo Cacaopera, del idioma Ulúa, significa "Huertas de Cacao". Su religión es la católica y su productividad económica se basa en la agricultura principalmente, caña de azúcar, café, aguacate, piña, frutas cítricas, henequén... Igualmente es importante la cría de ganado bovino y de aves de corral; del mismo modo también lo es la fabricación artesanal de sombreros de palma, objetos de tule y productos de henequén. Es interesante destacar el turismo que se ha desarrollado en los últimos años, en la que es llamada la Ruta de la Paz, en honor a la tranquilidad que se disfruta en la zona después del conflicto armado que asoló la región.










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